United Arab Emirates
"Life and death, energy and peace. If I stop today it was still worth it. Even the terrible mistakes that I made and would have unmade if I could. The pains that have burned me and scarred my soul, it was worth it, for having been allowed to walk where I've walked, which was to hell on earth, heaven on earth, back again, into, under, far in between, through it, in it, and above." - Gia Carangi

1.2.09

Baño de consciencia: La vida de los otros, el amor de los otros

Un rasgo extraño de mi autoestima, es que la misma está teñida de individualismo. En ocasiones siento que soy tan autosuficiente que la seguridad conmigo misma me irrita. Completamente incapaz de pedir ayuda, los demás están presentes en mi vida sin ser sentidos. Me resulta más fácil dar que recibir, quizás porque nunca supe cuan amada soy.

Sin embargo, hoy sucedió algo curioso: noté que la mayoría de mis posesiones personales son, en realidad, ajenas.

Me encomendaron embalar todas mis pertenencias, ya que me mudo. Cuando estaba seleccionando los libros, pensé que no tendría biblioteca de no ser por todas las personas que pensaron en mí al regalarme un libro o que, simplemente, me dieron aquellos de propia posesión, inclusive siendo importantes para ellos. Tus zonas erróneas era el libro predilecto de Cecilia y, aún así, sus desgajadas hojas están entre mis estantes. Incontables compañeros de la infancia resultado de compras desmesuradas que mi familia aportaba a mi intelecto. Grandes volúmenes de libros heredados de Marina, quién es una incesante fuente de aportes y conocimientos en mi vida. Un patético libro –pero cuidadosamente seleccionado- por parte de mi ex novia. Libros inmortalizados en amor inmortalizado por E. Sin fin de enciclopedias que mi abuelo financió en innumerables cuotas, con el sola voluntad de hacer volar mi mente. Manuales y manuales de estudio de idiomas y catálogos de flores, plantas medicinales, recetarios y alimentos por parte de mi abuela. Inclusive, el toque místico de mi tía se presenta en mi biblioteca.

Siguiendo la línea de regalos recibidos, caben incontables pequeñeces por parte de aquellos que más me amaron y admiraron. Desde aquél Euro hasta una sobredosis de plumas; rosas; piedras semipreciosas; jabones; perfumes; juguetes; ropa; música; estéreo; pc; cosméticos; bijouterí; cartas y más y más cartas; dibujos; resmas de papel; impresora; cámara digital; toallones; cama; sábanas; cortinas; frazadas; cremas; dvd’s; accesorios; bolsos; calzado; revistas… en todo lo que tengo, hay algo de la vida del otro, del amor de los otros.

Cada posesión en mi vida vale más que el objeto más caro imaginable; cada cosa está presente en mí presente en ellos. No importaría todo el dinero del mundo pues jamás daría lo que da valor a mí vida: el valor simbólico de ellos en mí.

Así, no necesito la imagen de los demás sino lo que los demás realmente son. Todas esas posesiones hablan de mi historia, todas esas posesiones hablan de su historia y, a su vez, de la nuestra. El aroma de cada perfume y las letras de cada libro, es el aroma en su piel, son las letras en sus voces. Inclusive recibí regalos de personas que apenas conozco, regalos de familiares de mis afectos, regalos de gente que dañé. La belleza del animal que penetra mis ojos con su cariño en este momento, también es la representación del cariño de otro.

Puede que el motivo por el cuál soy tan autosuficiente, sea porque siempre estoy acompañada. ¿Cómo sentirme sola cuando el peso de sus vidas sobre la mía me acompaña al abrir mis ojos por la mañana? Podría nombrar cada comida que cocino y relacionarla con alguien. Cada libro, cada pasión, cada espacio de Buenos Aires que recorro, cada ropa que visto, las sábanas que me envuelven y las cremas que recorren mi cuerpo, sugieren el nombre de quienes marcaron lo que soy.

Quizás nunca supe cuán amada soy, porque el amor que otros profesan me acompañada cada momento. Puede que eso parezca desafecto en primera instancia pero, en realidad, es la libertad de saber que estaré siempre y que ellos estarán en mí.

30.1.09

Cuestión de perspectiva

En el mito, Narciso recurre constantemente a mirar su reflejo para adorarse.

Me pregunto si alguien habrá ocurrido con la opción más simple: estaba comprendiéndose.

Estético y metafórico por demás, El hombre se ahoga en su búsqueda por comprenderse me resulta más delicado que El hombre muere en su egolatría.

29.1.09

Haciendo el amor con las letras (Cartilla de Presentación)

Existen distintos modos de definirse a uno mismo. Nosotros somos y somos en relación a. La búsqueda de la identidad es eterna, pues la identidad lo es. Nos constituimos en cada comportamiento, en sus coherencias con nuestros deseos y pensamientos, en nuestras consecuencias a pesar de la voluntad, en el anhelo de Ser.

Sin embargo, peco por exceso de anulación de las opiniones ajenas. Me formo y me descubro mediante el autoanálisis, buscando miles de modos de decir una sola cosa o un modo de decir miles de ellas. Cada tanto sucede, a pesar de mi asombro, que alguna persona se cruza en mi camino para expresar las palabras exactas. Son esos momentos en los que descubro que no solo soy, sino que en relación a puedo conocerme.

Recuerdo que al poco tiempo de empezar a dialogar con R, le comenté que era femenino. Sin ánimos de adjudicarle falta de masculinidad -la cuál posee en exceso- destaqué sus habilidades para comprender la psiquis femenina en todas sus formas, como si parte de su proceso mental partiera de un mutuo sentimiento.

Pues bien, tiempo más tarde R hizo gala de su revancha al describirme como Masculinamente Hiper Femenina. Diría, su intención fue neutral, ya que desde su postura era un atributo que disfrutaba, pero aplicando el mismo a ciertos especímenes podía ser raíz de inhibición ajena. Si mi personalidad inhibe, pues, aquí desplomo las mías propias.

La escritura es mi fiel matrimonio; las letras, mi eterno coqueteo; la catarsis, mi imprescindible necesidad de lujuriosa descarga; mi blog, mi Hombre.

Masculinamente Hiper Femenina es la mujer que perfuma su raciocino desbocando la pasión en la profundidad de sus hojas. Ella desliga de todo principio a la libertad de crear. Allí dónde no existen límites, fusiona su elíxir en sintonía su cuerpo: en su mente es ella, tan ella que nadie podrá saber cuánto inhibirían sus verdaderos deseos, excepto sus versos.